Una investigación realizada por Bestinvert e IESE concluyen que los españoles seguimos dándole prioridad a los productos básicos del ahorro y desconocemos toda la oferta de inversión de nuestro país. De sus estudios concluyen que hay una baja cultura financiera… pero ¿seguro que ésa es la lectura?

En el diario Expansión se ha publicado un artículo que  refleja los resultados del I Observatorio del Ahorro y la Inversión elaborado por Bestinvert y el IESE (Escuela de Negocios) que se acaba de presentar. Este estudio reflejaba la forma de ahorrar de los españoles. 

Se encontró que el depósito, la fórmula más conservadora del ahorro y que menos oportunidad de mercado ofrece en estos momentos, sigue siendo la preferida de los ahorradores. Es una tendencia que permanece inalterable desde mediados de los ochenta. En la actualidad tienen una presencia del 37.2% con un rendimiento de entre un 0.04 y un 0.06% para los depósitos con un plazo de uno y dos años respectivamente. 

Aunque es cierto que el resto de activos ha ido ganando terreno, lo ha hecho muy lentamente. Fondos de inversión, pensiones y seguros alcanzan el 27.1% en conjunto. Un detalle importante es que los seguros y los fondos de inversión han ganado algo de terreno con un 11.1% y 10.5% respectivamente. 

Todavía demasiado conservador

El ahorrador español sigue siendo muy conservador con sus ahorros pese a las bajas rentabilidades que ofrecen los productos monetarios en la actualidad y, de hecho, 4 de cada 10 ahorradores están descontentos con los tipos de interés de sus productos. 

Bestinver indica que los resultados del Observatorio arrojan la cruda realidad de una baja cultura financiera por parte del ahorrador español ya que no analiza la oferta de productos, se ciñe a la oferta bancaria desconociendo otras plataformas de inversión loables y desconfía de productos de inversión que puedan suponer una mayor rentabilidad pero de cuyo nivel de riesgo son absolutamente desconocedores. 

Por otro lado, aunque el ahorrador español se considera largoplacista, el caso es que se distribuye a partes iguales los distintos plazos de inversión, probablemente debido a que la mayoría consideran el trading como única opción cortoplacista y, por otro lado, como indica el estudio, a la baja tolerancia de las alteraciones del mercado así como la influencia de las recomendaciones bancarias. Pese a que los bancos tienen mala reputación, el caso es que los usuarios interaccionan con los bancos con mayor nivel de confianza que con otras entidades e intermediarios de inversión. 

El peso de estafas en la inversión de importante calado en el país hace que su ruido tenga más peso que un buen análisis de los productos de inversión ofertados. 

También indican que la preocupación por hacerse con un plan de pensiones es tardía. Pese a que un 78% de los españoles son conscientes de que la seguridad social no podrá cubrir las pensiones, sólo los mayores de 50 años se preocupan por contratar un plan de pensiones, cuando la capacidad de crecimiento de este producto es insuficiente. 

Falta de cultura financiera 

Por todo ello, el Observatorio deja reflejada la baja cultura financiera del ahorrador medio español, así como su falta de planificación financiera. Pero el titular de este artículo no se apoya sobre las conclusiones de Bestinvert e IESE en su estudio. Spanish Investment no considera que sea un déficit de cultura sino un déficit de formación. 

En ningún plan de estudios de ningún colegio se promovió la inquietud por invertir y ahorrar  durante los planes de escolarización de años setenta,  ochenta y noventa. Las formaciones universitarias también han sido deficitarias incluidas las que enfocaban su formación en finanzas y empresariales.  La conclusión de todo esto no es que a los adultos de hoy no sólo no se les haya formado en finanzas sino que tampoco son conscientes de la importancia de conocer el mundo del dinero. 

Cierto es que una vez que se es adulto, la inquietud por conocer los mercados financieros debería aparecer de una forma natural… pero esa inquietud de unos valores que no han sido inculcados, como el valor de hacer crecer el patrimonio propio de una forma legítima y haciendo crecer al tejido empresarial de nuestro país desde la inversión. 

El gusto por los productos conservadores de los inversores españoles no es otro que una aversión al riesgo que se produce a partir del desconocimiento y ese desconocimiento parte de los cimientos de la formación que se ha impartido en este país durante décadas, un déficit que mantenemos hasta nuestros días, cuando cada vez es más importante cambiar esa realidad. 

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