Antes de su caída, Citibank disponía de un grupo de usuarios de tarjetas que fue comprada posteriormente por Banco Popular en Junio de 2014. Posteriormente, en abril de 2016, se acordó la compra del negocio de tarjetas de Barclays.

Así que Banco Popular se hace con estos negocios a través de una filiar llamada bancopopular-e que contempla el negocio de tarjetas así como una serie de productos destinados al ahorro que básicamente son depósitos con intereses competitivos pero con condiciones rígidas. Un negocio, por otra parte, cuyas emisiones de créditos tienen origen precrisis y condiciones leoninas para sus usuarios que contrataron cuando podían pagar. Así que dada la herencia, Wizink se ha ganado a pulso la fama de usurero antes de empezar.

En Diciembre de 2014, Banco Popular llega a un acuerdo con Värde Partners para la venta del 51% del negocio de tarjetas de bancopopular-e que contenía las tarjetas de Banco Popular y las adquiridas por Citibank (las de Barclays se compraron después), de tal manera que el por entonces Banco Popular y Värde Partners conforman la propiedad del negocio de tarjetas y bancopopular-e, cambian el nombre por Wizink (We Think) generándose una entidad nueva que en el fondo sólo es la escisión del negocio de tarjetas de varios bancos fallidos que han sido engullidos tras la crisis de los bancos.

Wizink se presenta ante el mundo como un nuevo banco («Tu banco senzillo»), aparentemente independiente cuyos clientes accidentales por poseer una tarjeta con Banco Popular o Citibank o Barclays no asocian a ninguna otra entidad pese a que conocen el proceso por el que han pasado y también pese a que sus condiciones financieras no han mejorado y en todo caso han empeorado (pero lo que sí es cierto es que no han elegido).

El «nuevo banco» se presenta como una entidad con 2,5 millones de clientes (engrosado después con los clientes de Barclays), «diferente a la banca tradicional» (así se denominan pese a su herencia) y con un planteamiento nuevo según Iñaki Perkins, su nuevo director.

Värde Partners es una empresa de capital riesgo con origen en Minneapolis y es una de las mayores administradoras de fondos de inversión del mundo.

Cuando Santander se hizo con Banco Popular, la parte de Wizink que pertenece al anterior Popular, pasa a convertirse en problema del Banco Santander. Entre otras, la alianza que mantenía el Popular por Wizink entre en el grueso acumulado de alianzas y valorado por Deloitte puede dar una posible minusvalía de 78 millones de euros en el escenario más negativo planteado por la auditora en febrero.

En marzo, Santander decide anunciar la venta de su participación del 49% de Wizink heredado de popular y la bolsa premió la decisión de Santander de desprenderse de esa patata caliente, quedándose sólo con el negocio de tarjetas de crédito y débito del antiguo Popular negociando el intercambio con Värde Partners y hacerse así con la red de cajeros y a su vez, mejorando su ratio de solvencia.

Para la compra de ese 49% de Värde a Santander, el fondo considera la posibilidad de lanzar Wizink a bolsa, algo que es conocido en julio y que se pretende para principios de 2019, con una importante presencia de negocio revolving (es decir, pago a plazos). Finalmente opta por la emisión de bonos para financiar la compra por un importe de 515 millones de euros para pagar a Santander en formato PIK (es decir, pago en especie lo que implica pagar los cupones en dinero o generando más deuda). Esto es valorado por las agencias de rating como de deuda especulativa. La salida a bolsa de Wizink se convierte en un plan alternativo a la emisión de deuda. Sus movimientos delatan cierta fragilidad y en sus depósitos más competitivos se ve una merma en la oferta de rentabilidad y de condiciones.

Por otra parte, a principios de diciembre se publicó la noticia de un ajuste de plantilla de Wizink de 78 profesionales que en un principio iban a ser 210.

De senzillo poco

De todo lo indicado se concluye que el negocio está centrado únicamente en las tarjetas revolving y los depósitos cada vez más modestos, lo que provoca una pérdida de competitividad, por un lado y, por otro, una herencia de clientes nada sencilla. A pesar de que los informes financieros de Santander y Popular antes de las negociación de Wizink era de un beneficio de 110 millones de euros en el año anterior, el caso es que el futuro de la entidad pasa por muchos retos, como bien ha declarado su presidente en varias ocasiones pero no relacionados con los retos tecnológicos como afirma sino con la claridad del negocio que no parece tan clara.

Bibliografía:

http://cgi.expansion.com/buscador/archivo_expansion.html?q=wizink&t=1&i=21&n=10&fd=0&td=0&w=65&s=1

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